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nov 2016

Los hábitos tóxicos causan cambios epigenéticos que aceleran el envejecimiento

Todos nacemos con unos determinados genes heredados de nuestros padres y que están codificados en el ADN. Esto es nuestro genoma, nuestra genética, pero para que estos genes puedan expresarse necesitamos lo que se conoce como epigenoma o epigenética, unas marcas químicas que se añaden al material genético, regulando su actividad. Estas marcas químicas vienen determinadas por factores externos o hábitos de vida.

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El doctor Manel Esteller

Se sabe, por ejemplo, que el tabaco provoca efectos epigenéticos negativos. Por contra, el ejercicio causa impactos positivos que nos protegen de múltiples enfermedades e, incluso, pueden contribuir a la salud de nuestros descendientes.

El doctor Manel Esteller* -considerada la principal eminencia mundial en epigenética-  nos explica en esta entrevista cómo influyen los hábitos de vida en los cambios epigenéticos y como éstos pueden determinar la salud y longevidad de una persona.

 La entrevista fue emitida en la Xarxa Radio en catalán, en enero de 2015, pero he decidido transcribirla después de que el Doctor Esteller haya sido galardonado recientemente con el Premio Internacional Catalunya por sus investigaciones sobre el cáncer junto con los también oncólogos  Josep Baselga y Joan Massagué.

Manel Esteller: “El ejercicio moderado, sin exageraciones, retrasa la edad biológica respecto de la cronológica”.

Pregunta: ¿Cuáles son los efectos epigenéticos que provoca la práctica de ejercicio?

Manel Esteller: El deporte es una actividad un poco ambiental porque es algo que hacemos externo con nuestro cuerpo y que es capaz de modificar químicamente las estructuras musculares y otros órganos. Es una actividad capaz de modificar las señales que regulan nuestro genoma.

P: ¿Es cierto que estos cambios se producen en unos pocos minutos? ¿Y son duraderos?

M.E.: Hay cambios epigenéticos que son muy rápidos y otros que son más lentos y que también se mantienen más en el tiempo. En la epigenética hay dos tipos de marcas químicas: una más estable o más covalente y otra más rápida. Si nos lo imaginamos a nivel de memoria, las marcas estables son las que nos permite tener recuerdos lejanos; y las más rápidas son las de la memoria más corta. La memoria larga, sea a nivel de neuronas o a nivel de músculo, es debida a una marca química que se llama la metilación del ADN y la más corta -la que nos otorga una adaptación más inmediata-  es debida a unas proteínas que se llaman histonas, cuya función es empaquetar y regular el material genético.

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Las marcas epigenéticas. Figura extraída del estudio ” Epigenética en el asma. Lo esencial”, publicada en separcontenidos.es

P: Estamos hablando de cambios positivos a causa del ejercicio, pero un exceso de ejercicio ¿puede provocar una alteración de los genes protectores y convertirse en perjudicial? O por el contrario, ¿es cierto que nuestro genoma sigue siendo el del hombre del Paleolítico y por tanto cuanta más actividad de resistencia mejor?

M.E.: Tenemos un epigenoma que permite adaptarnos a las condiciones cambiantes. Si pensamos de forma evolutiva, a medida que los humanos fuimos abandonando el Cuerno de África y emigramos hacia otras partes del mundo nuestro epigenoma fue cambiando para adaptarse a las diferentes condiciones. Durante un tiempo, los Homo Sapiens tuvimos que correr mucho y saltar mucho y hoy en día eso lo hacemos menos porque tenemos medios a nuestra disposición que lo hacen por nosotros. Seguramente nuestro epigenoma actualmente también se está adaptando a esa fase más sedentaria del Homo Sapiens.

“En la dieta siempre hay que buscar el equilibrio”.

P: ¿Y nuestra dieta debería seguir patrones del hombre de las cavernas como se está postulando últimamente?

M.E.: En esto queda mucho por demostrar. Hay modas que van y vienen y ahora tenemos esta moda. En realidad, nosotros (los científicos) siempre creemos en el equilibrio en cuanto a la ingesta de los ingredientes necesarios. Un exceso de grupos químicos metil puede provocar enfermedades psiquiátricas. Existen depresiones asociadas a ello. Y por el contrario, un déficit de grupos químicos metil podría derivar en un cáncer de hígado. Por tanto lo que hay que buscar es siempre el equilibrio.

P: ¿Los cambios epigenéticos se pueden transmitir de padres a hijos? Dicho de otra forma ¿un hijo de un deportista puede ya nacer con las expresiones epigenéticas favorables que la actividad física ha provocado en su progenitor?

M.E.: El hijo de un deportista nacerá, -dependiendo de si son deportistas sus dos progenitores o solo uno- con el 50% o el 100% del genoma de un deportista. Eso le da una cierta predisposición a tener una determinada musculatura, una constitución física; si el padre fue jugador de baloncesto, una altura relevante… Todas estas características vienen determinadas por los padres. Luego está el nuevo concepto: de si es posible también heredar cambios adquiridos. Sabemos que eso sucede en plantas y también en muchos animales y por tanto, evidentemente, acaba sucediendo en el hombre. Estamos viendo que si ciertas modificaciones suceden en la línea germinal, es decir en los espermatozoides o en los óvulos, éstas pueden pasar a la siguiente generación. Entonces todo aquello que hacemos sean hábitos tóxicos o saludables, como el ejercicio, si eventualmente afectan a las células de reproducción podrían pasar a la siguiente generación.

COMER POCO Y DORMIR BIEN

P: Y si el hijo emprende una vida con malos hábitos: fuma, bebe, no hace ejercicio… ¿puede perder esta herencia epigenómica beneficiosa?

M.E.: Hicimos un estudio bastante interesante en el que vimos que a lo largo de la vida el epigenoma (es decir el conjunto de marcas químicas) va cambiando, a peor, a medida que se envejece. Vimos estos cambios y en base a eso pudimos predecir la edad biológica de una persona que no tiene porqué coincidir con la edad cronológica. Este es un concepto muy importante. Por ejemplo, encontramos personas jóvenes con hábitos tóxicos, como fumar, con una edad biológica más avanzada de la que les correspondía. Y al contrario, individuos con una edad cronológica de 70 años, pero su epigenoma nos mostraba una edad biológica de 50 años. Y ¿quiénes eran estas personas?, pues las que comían de forma muy frugal, las que hacían ejercicio físico moderado, sin exageraciones -en exceso como apuntabas antes es también perjudicial- y las que respetaban sus horas de sueño y vigilia, etc.

P: Ante una enfermedad como la diabetes, ¿el ejercicio puede actuar a nivel epigenético, activando o desactivando genes que permitan frenar la enfermedad?

M.E.: Está claro que el deporte ayuda a la movilización de las grasas y de los azúcares y en este sentido es importante. Hemos estudiado gemelos en los que uno tiene diabetes y otro, no. Se trata de una diabetes no genética y encontramos alteraciones en las marcas epigenéticas en la grasa de los diabéticos y sabemos que la grasa influye también en los azúcares.

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El británico Charles Eugster (97) empezó a levantar pesas a los 60 años

“Aunque se tengan muchos años, el cuerpo siempre tiene un margen de adaptación al ejercicio”.

P: Supongamos que una persona mayor, por ejemplo de 80 años con sarcopenia (pérdida de músculo y fuerza), se pone a realizar un trabajo regular de musculación. ¿A pesar de ser tan mayor, puede aún sufrir cambios epigenéticos favorables?

M.E.: Existe un margen de maniobra. A medida que envejecemos este margen es menor, lógicamente, porque al cuerpo le cuesta cada vez más adaptarse, pero siempre existe un margen de adaptación. Lo hemos visto en personas que han tenido un cambio de vida importante y lo que ha provocado es que vivan 5 o 10 años más de lo que les tocaría de haber continuado con el ritmo que llevaban de vida (más sedentario) hasta ahora.

*Manel Estaller es el director del ‘Programa de Epigenètica y Biología del Càncer’ del Institut d’ Investigació Biomèdica de Bellvitge y profesor de la Universitat de Barcelona.

El pasado 24 de octubre de 2016, Manel Esteller, junto con Josep Baselga y Joan Massagué, fue galardonado con el Premio Internacional Catalunya por sus investigaciones para combatir el cáncer.

 

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  • Nutrición sana, ejercicio y dieta equilibrada. No hay más secreto que acompañarlo con la constancia y disciplina en el entrenamiento. Somos aquello que hacemos. Por eso, nuestro cuerpo responde a los estímulos que recibe. No concibo una vida plena sin el deporte, mi compañero de viaje vital que corre conmigo desde 1969. Disfruto explicando y divulgando aquello que aprendo cada día y me ayuda a ser mejor. ¿Te vienes?