Debut con récord del mundo 60 metros: 8″42
A inicios de la temporada 2012/2013 dejé a mi marido, Martí Perarnau, pero no como cónyuge -no vayan a pensar que esto es una revista del corazón-, sino como entrenador ya que sus ocupaciones profesionales no le permitían ocuparse de mi preparación como había hecho hasta entonces.
Ambos coincidimos en que el ex-vallista Alexis Sánchez -al que conocíamos bien porque entrenaba a nuestra hija Marta-, era la persona más indicada para entrenarme. Además de ser un buen técnico, nos gustaba su carácter alegre y su forma de ser. Dicho y hecho: a mediados de octubre me puse a las ordenes de ‘el cubano’.
Aunque al principio, mi nuevo ‘coach’ intentó no introducirme muchos cambios en los entrenamientos, poco a poco fue imponiendo su criterio en cuanto a tipo de series, tiempos de recuperación, pesas, ejercicios, etc.
Cuando empezaron las competiciones de pista cubierta, mi preparación iba un tanto retrasada. Había hecho muchas series ‘largas’ a ritmo de «saludar a los amigos» -tal como dice Alexis-, pero apenas habíamos hecho velocidad. Sólo unas cuantas salidas de tacos. Sin embargo, como yo tenía ganas de debutar decidimos hacerlo el día 12 de enero en Zaragoza en unas pruebas de control sin ningún tipo de expectativas.
Y la sorpresa fue que corrí en 8″42, un crono que supuso una nueva mejor marca mundial de los 60 metros lisos de mi categoría W-55 (mujeres de entre 55 y 59 años), superando por dos centésimas el anterior tope, en posesión de la holandesa Tilly Jacobs.
No hay ninguna foto ni vídeo de esa carrera. (La foto publicada es en la misma pista de Zaragoza, pero se trata del Campeonato de España del año anterior). De hecho, abandoné el Palacio de Deportes de Zaragoza sin saber siquiera la marca que había hecho. Me notificaron la marca con un ‘wasap’ ya en el AVE de regreso a Madrid. Me puse muy contenta porque significaba una excelente marca para un debut y un indicio de que los entrenamientos con Alexis me sentaban bien. Pero, en ese momento, desconocía que fuera un tope universal.
Sin embargo, instantes después se me encendió la bombilla. Rápidamente busqué en el iPad los récords del mundo de veteranos y ¡¡¡wow!!! salté de alegría en mi asiento e inmediatamente después llamé emocionada a Martí y, por supuesto, a Alexis.
Lo malo fue que una semana más tarde me lesioné y no tuve oportunidad de mejorar el registro. Una rotura fibrilar de un centímetro en el recto anterior me dejó KO toda la temporada «indoor», aunque pese a las dificultades pude culminarla con un título continental.