Cuelgo la toalla
Cuelgo la toalla, pero no la tiro. Dejo la competición «sine die», pero no descarto volver.
Pese a los tratamientos, planes de recuperación, estabilizaciones lumbopélvicas, trabajos de musculación, ejercicios de fortalecimiento y un larguísimo etcétera, no he conseguido solventar el problema que vengo acarreando desde el pasado mes de agosto. He seguido al pie de la letra todas las recomendaciones médicas y fisioterapéuticas habidas y por haber, pero el dolor en la nalga reaparece en cuanto intento correr un poco fuerte.
Tengo un problema estructural serio en mi columna y el único camino para superarlo -si lo hay- consiste en recorrerlo poco a poco, sin prisas, sueños ni objetivos.
Hoy empiezo esta andadura de recuperación que no sé cuándo terminará, pero la toalla no la he tirado. La dejaré colgada porque no descarto volver a entrenar en busca de nuevos retos atléticos.
En el deporte veterano nunca es tarde y aunque ahora esté maltrecha, quizás cuando llegue a octogenaria estaré fresca como una rosa. Me aplicaré en cumplir a raja tabla mi decálogo.
En esta imagen se puede apreciar la principal causa de mis dolencias.
