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nov 2005

Por qué se lesiona tanto Woodgate

¿Por qué se lesiona tanto Woodgate? Nadie más que el propio jugador se ha hecho una y otra vez esta pregunta: ¿por qué? y ¿por qué tiene que pasarme precisamente a mí? Nadie hasta ahora le ha sabido dar una respuesta. O por lo menos, hasta donde yo sé. Una lesión es lo más cruel que le puede pasar a un deportista, pero todavía es más cruel cuando no sabes el por qué y cuando las lesiones se suceden una tras otra.

Son muchas las causas que hacen que un deportista se lesione. En un deporte de contacto tan duro como el fútbol es muy frecuente que se produzcan lesiones a causa de impactos entre jugadores, caídas, choques, resbalones… En este tipo de accidentes poco interviene la preparación física. Por muy bien entrenado que esté un jugador, poco puede hacer ante un “superpatadón” de un defensa o ante una torcedura por caer mal tras un salto. Evidentemente, cuanto mejor sea la calidad muscular /articular/ tendinosa (sea innata o adquirida por entrenamiento) menor riesgo existe de lesión grave, pero de nada sirve tener una musculatura fuerte y elástica cuando por ejemplo te golpeas la cabeza o te dan un puntapié en la rodilla.

Existen musculaturas más frágiles que otras. Por la propia naturaleza de sus fibras o por causas congénitas existen deportistas con una mayor predisposición a lesionarse que otros. Y resulta evidente que la musculatura de Woodgate es frágil. Es muy posible que la lesión del británico, tal como manifestó el doctor Alfonso del Corral, fuera “provocada por la dureza de la competición”. No obstante, existen otras posibles causas que debemos analizar.

A menudo sucede que cuando un deportista se lesiona se desencadena a partir de ese momento un mayor riesgo de padecer otra lesión. Para evitar un nuevo contratiempo, adquiere una gran importancia recuperarse bien y curar la dolencia al cien por cien. Y digo al cien por cien.

¿Por qué se repiten las lesiones? El doctor Del Corral, no obstante, asegura que la actual lesión de Woodgate “es completamente diferente. No tiene nada que ver con la de la pasada temporada. Aquella ha cicatrizado completamente”. Tiene razón. No existe una relación directa entre una lesión y la otra, pero sí puede existir una causa indirecta.

La descompensación muscular es una de las principales causas de lesión. Para que los músculos trabajen bien y sin riesgos de desgarros, esguinces, tirones, elongaciones o contracturas debe existir un esfuerzo compensado entre los llamados músculos agonistas y antagonistas. Es decir, entre aquellos músculos que actuando a la vez lo hacen de forma opuesta a la hora de realizar un movimiento. Mientras uno se contrae el otro se estira o, lo que es igual, mientras uno se flexiona el otro se extiende. No existe en nuestro cuerpo ningún músculo que pueda efectuar las dos acciones al mismo tiempo.

El ejemplo mas común (agonista /antagonista) se produce cuando el músculo bíceps (agonista) se contrae y flexiona el antebrazo mientras el tríceps (antagonista) se estira. Otro gran ejemplo, y el que nos ocupa ahora, es el cuadriceps (parte anterior del muslo) y el bíceps femoral o isquiotibiales (parte trasera del muslo).

Las descompensaciones se producen cuando la fuerza, elasticidad o desarrollo de uno de los dos músculos no es la adecuada respecto del otro. El agonista siempre es más fuerte que el antagonista. Sin embargo, ciertos estudios apuntan que cuando el bíceps femoral (antagonista del cuadriceps) tiene una potencia inferior a un 60 % del cuadriceps existe riesgo de rotura del más débil. También existe un mayor riesgo de rotura cuando hay un acortamiento de este músculo y pérdida de elasticidad.

La última lesión de Woodgate se ha producido precisamente en el bíceps femoral de su pierna izquierda (rotura en grado 2). Justamente se trata del músculo antagonista del recto anterior (porción del cuadriceps) de su pierna izquierda, el que durante año y medio ha tenido lesionado y con recaídas.

Una hipotética causa de su lesión sería la descompensación entre su cuadriceps y su bíceps femoral a causa de haber fortalecido en exceso el músculo agonista lesionado durante tanto tiempo. Es un error muy común en estos casos. En un afán (humano) por lograr una mejor recuperación, se trabaja en exceso el músculo lesionado o bien se descuida el trabajo del antagonista (o ambas cosas), dejándolo más vulnerable.

Por otro lado, existe otro factor que también contribuye a una mayor vulnerabilidad muscular en un deportista que sale de una lesión. Cuando un músculo está “tocado” o lo ha estado (o no está al cien por cien), inconscientemente el deportista tiende a protegerlo, forzando más de la cuenta el resto de grupos musculares que contribuyen en el movimiento. El riesgo de lesión se incrementa. Tres días antes de su última lesión, Woodgate sufrió una sobrecarga en el músculo soleo de la pantorrilla. Era una indicación clara de que estaba forzando algunos paquetes musculares y que corría riesgo de sufrir una lesión de importancia.

Para evitar lesiones en cadena es fundamental curarse al cien por cien de la primera.

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  • Nutrición sana, ejercicio y dieta equilibrada. No hay más secreto que acompañarlo con la constancia y disciplina en el entrenamiento. Somos aquello que hacemos. Por eso, nuestro cuerpo responde a los estímulos que recibe. No concibo una vida plena sin el deporte, mi compañero de viaje vital que corre conmigo desde 1969. Disfruto explicando y divulgando aquello que aprendo cada día y me ayuda a ser mejor. ¿Te vienes?