He leído y acepto los términos y condiciones

nov 2005

Mi teoría sobre las cremas antiarrugas

Mi teoría sobre las cremas antiarrugas es que no sirven para nada. No descubro nada nuevo. Ya lo sé, pero mi teoría se basa en desmontar los resultados “testados o comprobados clínicamente” que dicen tener estas cremas.

Me explico. Cuando empiezas a ponerte una crema te dicen que notarás los resultados “después de 8 semanas de uso diario” o “ 12 semanas después”. Es decir, a los dos o tres meses de iniciar el tratamiento. Bien. No digo que no sea verdad. Es más, me lo creo. ¿Pero qué pasa cuando te enfrentas a la cruda realidad? Que transcurrido todo este tiempo, a una que ya tiene cierta edad (48 años para ser exactos) ya le han salido nuevas arrugas o, las que tiene, se le han hecho más profundas. El resultado, pues, tras 12 semanas de untarte día y noche, religiosamente, es que te ves igual de arrugada o peor que antes de iniciar el tratamiento.

Diez años más joven

Sin embargo, la crema antiarrugas que más ha llamado mi atención, (y estoy segura que de otras muchas mujeres de cierta edad), es la que te hace “diez años más joven”. En sólo 12 semanas. Fantástico.

Estaba dispuesta a comprarla con tal que me rejuveneciera cinco minutos. Pero empecé a pensar y ¿si fuera verdad? Y desde entonces su posible adquisición me causa una gran zozobra y me produce hasta pesadillas: veo a mi hija de 10 años que de madrugada coge mi crema, se unta la cara y desaparece del mapa. Me despierto sobresaltada.

Hay que asumirlo

Hablando en serio. El envejecimiento de la piel es un proceso inevitable. Con el paso del tiempo, la piel va perdiendo elasticidad y disminuye su capacidad para retener agua. No queda, pues, más remedio que hacerse a la idea de que la piel se volverá más flácida y se arrugará.

Es cierto que el aspecto de la piel mejora con ciertas cremas y que para mantenerla lo más sana y joven posible es totalmente imprescindible hidratarla, cuidarla y, sobre todo, protegerla del sol para paliar este envejecimiento, pero no existen los milagros ni las cremas milagrosas.

CONCLUSION: Si no quieres tener arrugas sólo hay dos soluciones: o te haces un “lifting” o te pones en manos del cirujano de Sharon Stone. De lo contrario, lo tienes crudo, o mejor dicho, arrugado.

Comments are closed.

  • Nutrición sana, ejercicio y dieta equilibrada. No hay más secreto que acompañarlo con la constancia y disciplina en el entrenamiento. Somos aquello que hacemos. Por eso, nuestro cuerpo responde a los estímulos que recibe. No concibo una vida plena sin el deporte, mi compañero de viaje vital que corre conmigo desde 1969. Disfruto explicando y divulgando aquello que aprendo cada día y me ayuda a ser mejor. ¿Te vienes?