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oct 2006

Gimnastas en miniatura

La gimnasta italiana Vanessa Ferrari es desde el pasado jueves la nueva campeona del mundo de Gimnasia. En su página web personal, Ferrari especifica que mide 1,43 metros de estatura y pesa 34 kilos. Hasta aquí ningún problema. Es una niña mona y muy bien proporcionada, con un cuerpo idóneo para una edad de 11 o 12 años. Pero no tiene once ni doce, sino que está a punto de cumplir dieciséis (10 /11/ 1990). Los pechos de esta chica no están desarrollados y lo más probable es que ni siquiera tenga la menstruación.

Ocurre lo mismo con la mayoría de las gimnastas que han competido esta semana en el Mundial de Gimnasia celebrado en Aarhus (Dinamarca). La gran mayoría no llegan al metro y medio de estatura y no pesan más de 40 kilos. Se hallan en plena adolescencia, pero tienen cuerpo de niña. Basta con ver la imagen en el podio del equipo chino que ganó el título por equipos (Ver Foto). Sus edades oscilan entre los 16 y 18 años. Tienen su desarrollo retrasado y su físico no se corresponde al de las jóvenes adolescentes de su edad. ¿Por qué?

La estatura es un hándicap

Para la gimnasia la estatura es un hándicap. Ser bajito y poco pesado es sinónimo de flexibilidad, agilidad y autocontrol del propio cuerpo. A mayor estatura, más difícil es realizar determinadas acrobacias. No es lo mismo hacer un doble mortal carpado midiendo 1,40 m. que midiendo 1,60 m.

Me lo reconoció Svetlana Boguinskaia en Barcelona hace muchos años durante un Memorial Blume. La mítica gimnasta bielorrusa, con 1,62 metros de estatura, era considerada una gigante para este deporte: “Mi estatura me obliga a realizar ejercicios con menor dificultad”, me dijo.

Por esta razón, las gimnastas que más destacan suelen ser bastante más bajitas que la media. Es así por selección natural y porque los cazatalentos se encargan de elegir a las más bajitas y ágiles.

Trampas con la edad

En las grandes citas internacionales absolutas sólo se puede competir si se cumplen 16 años durante el año en curso. A esa edad lo más normal es haber alcanzado la pubertad. Sin embargo, la inmensa mayoría de gimnastas parecen niñas pequeñas y son todavía inmaduras sexualmente.

No hace muchos años se hacían trampas. También me lo contó Boguinskaia (en acción en la barra de equilibrio. Ver foto). Se falsificaban partidas de nacimiento y gimnastas que se hacían pasar por 16 años en realidad tienen 13 o 14. Este tipo de trampas se detectó años atrás en el equipo de la Republica Popular de China. Sus gimnastas no eran pequeñas: eran diminutas. Muchas de ellas no llegaban al 1,40 m. ni pesaban más de 35 kilos.

Esta fue una primera explicación a su retardado desarrollo, pero las autoridades deportivas han puesto fin a estas triquiñuelas. Sin embargo, siguen abundando las adolescentes con cuerpo de niña.

No les llega la menstruación

Durante la década de los años 80, también se habló mucho sobre el uso de terapias médicas no consideradas doping –pero éticamente muy cuestionables- para lograr cuerpos pequeños y ágiles con el fin de facilitar la ejecución de las más difíciles piruetas.

Se rumoreó sobre posibles tratamientos hormonales a base de píldoras (similares a las anticonceptivas), que pudieran modificar los niveles de estrógenos, progesterona y el resto de hormonas femeninas impidiendo con ello el normal crecimiento y desarrollo de una niña. El resultado: adolescentes bajitas, sin pecho y amenorreicas (no menstrúan). Sin embargo, me niego a creer que esto fuera cierto, o si lo fue (no se puede descartar que alguien lo utilizara), ahora difícilmente lo es.

Sin energía para crecer

El inexistente desarrollo puberal de las gimnastas no tiene porqué ser debido a un tratamiento médico. La causa radica esencialmente en el intenso esfuerzo físico al que están sometidas estas deportistas, cuyas exigencias de entrenamiento superan a las de muchos deportes.

Sesiones de entrenamiento de entre 6 y 8 horas diarias y una dieta con las calorías ajustadas para mantener un peso adecuado, provocan un notable retraso en el desarrollo puberal de las gimnastas. Se trata de una defensa del organismo ante una situación estresante. Todos los nutrientes de la dieta de una gimnasta se utilizan como fuente de energía con el fin de soportar los intensos entrenamientos y compensar las pérdidas proteicas provocadas por su esfuerzo muscular. No les quedan reservas para su desarrollo estructural: para crecer y desarrollarse. Todo lo gastan en entrenarse y mejorar.

Adultas bajitas

No obstante, las gimnastas recuperan su desarrollo en cuanto abandonan la alta competición. La pubertad, que tenían en fase latente, les suele sobrevenir de forma casi repentina. Ya sin entrenamientos severos y con una alimentación y vida normal, crecen, se desarrollan rápidamente y les llega la menstruación
El único peligro es que a veces el cambio es tan rápido y rotundo que en ocasiones no tienen tiempo para crecer lo suficiente. Algunas de ellas no llegan a crecer nunca hasta donde lo hubieran hecho de no haberse sometido a tan severos entrenamientos.
Otras engordan en desmesura (Mary Lou Retton) por sus ansias de comer todo lo que tenían restringido en sus años competitivos. Sin embargo, muchas otras se desarrollan sin problemas y se convierten en espléndidas mujeres, tal es el ejemplo de mi siempre admirada Nadia Comaneci (Ver foto).

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  • Nutrición sana, ejercicio y dieta equilibrada. No hay más secreto que acompañarlo con la constancia y disciplina en el entrenamiento. Somos aquello que hacemos. Por eso, nuestro cuerpo responde a los estímulos que recibe. No concibo una vida plena sin el deporte, mi compañero de viaje vital que corre conmigo desde 1969. Disfruto explicando y divulgando aquello que aprendo cada día y me ayuda a ser mejor. ¿Te vienes?