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nov 2005

El croissant, un manjar muy calórico y poco saludable

Aunque delicioso tomado recién hecho y mojado en un café con leche, el croissant es un alimento que reúne todos los requisitos para ser excluido de una dieta saludable. No pasa nada por tomarlo de vez en cuando, ya que también es un pecado privarse por completo de un bollo tan exquisito, pero dadas sus características nutricionales siempre debería comerse como algo excepcional.

Por su alto contenido en calorías, grasas saturadas y colesterol, es un alimento a evitar en casos de obesidad, síndrome metabólico, dietas anticolesterol, diabetes, prevención cardiovascular y, evidentemente, muy poco recomendable en dietas de adelgazamiento.


Comer un solo croissant nos aporta ni más ni menos que unas ¡500 Kcal!, de las cuales cerca de 300 provienen de las grasas que contiene.

Cien gramos de croissant contienen unos 80 gramos de carbohidratos, cinco gramos de proteínas y unos 15 gramos de grasas, de las que un 90 % son grasas saturadas. Además, contiene 130 mg de colesterol (casi la mitad de las recomendaciones diarias).
Se preparan normalmente a base de harina de trigo, agua, sal, azúcar, levadura y se suele usar la mantequilla como grasa.


Grasas perjudiciales

En los croissanes industriales y pre-cocinados la mantequilla es a menudo sustituida por la margarina o la manteca de cerdo, ya que resultan más económicos. Algunas fórmulas incluyen también leche y huevos.

Sea cual sea la grasa utilizada (mantequilla, margarina o manteca de cerdo), el efecto para nuestro organismo sigue siendo poco saludable. En los tres casos supone ingerir una dosis excesiva de grasas perjudiciales para nuestras arterias.
La margarina, pese a ser una grasa de origen vegetal, contiene lo que se denomina grasas “trans” que son tan o más perjudiciales que las grasas saturadas.

Si además nos lo tomamos untado con mantequilla y mermelada multiplicamos las calorías y el daño cardiovascular. El valor energético sigue subiendo en los que contienen chocolate, crema, queso, sobrasada (ahí la grasa saturada se incrementa con creces) o preparados a modo de bocadillo con embutido.

Una forma de convertir el croissant en un alimento cardiosaludable sería prepararlo con aceite de oliva, pero hay que tener en cuenta que el contenido calórico seguiría siendo el mismo. En este caso sería apto para una dieta anticolesterol en la que no existe sobrepeso, pero no para una dieta de adelgazamiento.

P.D. Para que se tenga una referencia de lo que significan 500 Kcal, decir que por ejemplo el gasto calórico diario de un varón de 35 años, de 1,80 m. de estatura y 75 kilos de peso, que hace ejercicio diariamente para mantenerse en forma, es de 2.400 Kcal. Una chica de la misma edad, 1,65 m. de estatura y 60 kilos, e idéntica actividad física, gasta diariamente alrededor de 2.000 Kcal. Es decir, si ella se come un croissant se zampa una cuarta parte de las calorías (léase kilocalorías) que necesita en un día. El croissant por si solo no es el culpable de que una persona engorde, pero sí contribuye a que sea mucho más fácil superar la ingesta de calorías necesaria y a empeorar el buen funcionamiento de nuestro sistema circulatorio.

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  • Nutrición sana, ejercicio y dieta equilibrada. No hay más secreto que acompañarlo con la constancia y disciplina en el entrenamiento. Somos aquello que hacemos. Por eso, nuestro cuerpo responde a los estímulos que recibe. No concibo una vida plena sin el deporte, mi compañero de viaje vital que corre conmigo desde 1969. Disfruto explicando y divulgando aquello que aprendo cada día y me ayuda a ser mejor. ¿Te vienes?