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mar 2021

EL CORAZÓN DEL DEPORTISTA. Entrevista al Dr. Luis Serratosa

Dennis Kipruto Kimetto, durante la maratón de Londres 2016 (Foto: Paul Childs / Cordon).

Dennis Kipruto Kimetto, durante la maratón de Londres 2016 (Foto: Paul Childs / Cordon).

LOLES VIVES

La práctica deportiva comporta numerosos beneficios para la salud, en gran parte debido a su repercusión en el sistema cardiovascular. El entrenamiento regular provoca cambios adaptativos morfológicos y funcionales en el corazón y en el sistema circulatorio, con el fin de favorecer el flujo de sangre y el transporte de oxígeno hacia los músculos activos durante el ejercicio.

Para los deportistas, dichas adaptaciones son por lo general muy beneficiosas no solo para aumentar el rendimiento deportivo sino también para su salud y también para gozar de una mejor calidad de vida. Sin embargo, en algunos casos la intensidad y el volumen del entrenamiento pueden ser excesivos para las exigencias del deportista, sea porque no está suficientemente preparado, porque no respeta la recuperación, porque su salud cardiovascular es precaria o bien porque su corazón presenta alguna patología que desconoce. Todas ellas son situaciones que podrían acarrear eventos cardiovasculares de gravedad.

La mayoría de los deportistas es consciente de que puede existir un determinado riesgo, pero a menudo desconoce a qué tipo de pruebas debe someterse para conseguir un diagnóstico y saber si su corazón se halla en óptimas condiciones para los esfuerzos que realiza y los retos que pretende afrontar. Para conocer en profundidad las características y peculiaridades del corazón de los deportistas, y qué hacer para saber si encuentra en buen estado para realizar ejercicio de alto nivel, he entrevistado al doctor Luis Serratosa*, especialista en Medicina Deportiva, siendo la Cardiología Deportiva uno de sus principales focos de estudio.

El doctor Luis Serratosa

El doctor Luis Serratosa

– Usted explica que el corazón sufre adaptaciones con la práctica deportiva, luego bajo esta premisa ¿basta ver el corazón de una persona para saber si hace ejercicio?

– Se puede intuir. No solo mediante la imagen sino también al registrar su actividad eléctrica. Incluso al escuchar su sonido encontramos algunos signos característicos de las adaptaciones fisiológicas de un corazón entrenado. Las pruebas diagnósticas que normalmente se realizan para valorar el estado de salud cardiovascular permiten incluso diferenciar la especialidad a la que se dedica el deportista y los años de entrenamiento. Las especialidades de resistencia son las que producen un mayor grado de adaptación en todo el sistema cardiovascular.

– ¿Qué diferencias se encuentran entre el corazón de las personas deportistas y las que no lo son?

– Los cambios más significativos que pueden apreciarse en un corazón entrenado tienen que ver con un aumento en el tamaño de las cavidades cardiacas (ver imagen inferior), además de un ligero engrosamiento en el espesor de las paredes del corazón. Estas adaptaciones permiten que el corazón durante el ejercicio pueda mandar en cada latido un mayor volumen de sangre con oxígeno a los músculos en activo. Son, por tanto, adaptaciones beneficiosas que contribuyen a mejorar la resistencia en especialidades de larga duración y a la capacidad de recuperación en aquellas de esfuerzos más breves.

También comprobamos cómo los deportistas, sobre todo los de especialidades de resistencia (maratonianos, ciclistas, remeros, nadadores, triatletas…) tienen una frecuencia cardiaca más baja que los individuos menos entrenados o que aquellos que realizan especialidades de esfuerzos cortos e intensos.

Imagen ecocardiográfica 2D, obtenida desde una proyección de cuatro cámaras apical, de un deportista de elite de una especialidad de alto componente dinámico (carrera de larga distancia). Se puede apreciar el aumento del tamaño de todas las cavidades cardíacas (Imagen: Dr. L. Serratosa).

Imagen ecocardiográfica 2D, obtenida desde una proyección de cuatro cámaras apical, de un deportista de elite de una especialidad de alto componente dinámico (carrera de larga distancia). Se puede apreciar el aumento del tamaño de todas las cavidades cardíacas (Imagen: Dr. L. Serratosa).

– ¿El ejercicio  predominante, sea aeróbico, anaeróbico, esfuerzos intermitentes, potencia o fuerza, establece también diferencias en el corazón? ¿Se puede decir que hay un tipo de corazón según el deporte o ejercicio practicado?

– Como he comentado antes, mediante pruebas diagnósticas podemos incluso diferenciar la especialidad a la que se dedica el deportista. Hoy en día disponemos de suficientes estudios que nos permiten afirmar que para conseguir un aumento en el tamaño de las cavidades cardiacas es preciso que los esfuerzos sean de suficiente duración e intensidad. El corazón que experimenta mayores adaptaciones es el que mueve una mayor cantidad de sangre durante un tiempo más prolongado. Con frecuencia vemos que los corazones de los atletas de mediofondo tienen cavidades de mayor tamaño. Ello es debido a que en sus entrenamientos realizan esfuerzos más cortos que los atletas de larga distancia, pero de suficiente duración y a mayor intensidad.

También sabemos que las especialidades en las que predomina el entrenamiento de fuerza y los esfuerzos más cortos (anaeróbicos) –halterofilia, pruebas de velocidad, lanzamientos, saltos…– suponen un estímulo mucho menor para el corazón, ya que en este tipo de ejercicio cumple una función más secundaria.

“Las especialidades de resistencia son las que producen un mayor grado de adaptación en todo el sistema cardiovascular”

– ¿Qué beneficios para la salud aportan estos cambios provocados por la práctica deportiva?

– Las adaptaciones fisiológicas del corazón entrenado suponen un claro beneficio para la salud ya que permiten mejorar la capacidad funcional del organismo para realizar cualquier tarea física. Este efecto se manifiesta no sólo en la capacidad para realizar esfuerzos máximos, sino sobre todo en la capacidad para realizar esfuerzos de intensidad submáxima o moderada durante un tiempo más prolongado. Existen numerosos estudios que demuestran que la mejora en la capacidad funcional va a asociada no sólo a una menor mortalidad por enfermedad cardiovascular o de cualquier causa, sino a una mayor calidad de vida, lo que es más importante.

– ¿Las adaptaciones o cambios coronarios por la práctica deportiva son siempre beneficiosas?

– Las arterias coronarias que se encargan de asegurar que llegue suficiente sangre al músculo cardiaco también experimentan adaptaciones beneficiosas. De nuevo son los deportistas de especialidades de resistencia los que experimentan mayores adaptaciones, presentando no sólo arterias coronarias de mayor calibre, sino mayor número de colaterales. Este efecto es similar al que se aprecia en el músculo esquelético que interviene en el ejercicio, en el que aumenta el número de capilares por fibra muscular. En el músculo cardiaco, este es un efecto que puede claramente ayudar tanto en la prevención primaria de un evento coronario isquémico como en la rehabilitación de un corazón que ya ha sufrido un episodio isquémico por obstrucción parcial o total de una arteria coronaria.

Las especialidades de resistencia producen un mayor grado de adaptación en todo el sistema cardiovascular.

Las especialidades de resistencia producen un mayor grado de adaptación en todo el sistema cardiovascular.

-Pero, ¿a partir de cierto volumen e intensidad en el entrenamiento puede aumentar el riesgo de sufrir algún problema cardiaco?

– Aunque cada vez tenemos más y mejor información sobre los posibles aspectos perjudiciales del ejercicio sobre la salud cardiovascular, existe aún cierto debate sobre si existe una dosis tóxica en volumen e intensidad del ejercicio sobre el corazón. A día de hoy parece que tan sólo tenemos cierta evidencia de que individuos que han practicado especialidades de resistencia durante muchos años y a alta intensidad puedan tener un mayor riesgo de padecer una fibrilación auricular, arritmia cuya frecuencia aumenta con la edad, además de con otros factores de riesgo (obesidad, alcohol, etc.).

La mayor incidencia de fibrilación auricular parece ser sólo evidente en varones que han practicado deportes de resistencia a alta intensidad y durante muchos años. El principal riesgo de la fibrilación auricular es el de padecer un ictus, pero estudios recientes realizados con esquiadores de fondo veteranos han observado que, incluso en aquellos que padecían fibrilación auricular, el riesgo de padecer un ictus era menor que en los sedentarios de similar edad con fibrilación auricular. En las mujeres deportistas no se ha podido demostrar una mayor incidencia de fibrilación auricular.

En cuanto a la salud de las arterias coronarias, existen dos estudios recientes realizados en deportistas veteranos de especialidades de resistencia que demuestran que si bien sus coronarías tenían más placas de ateroma que las de individuos sedentarios de similar edad y riesgo cardiovascular estimado, estas placas tenían una mayor cantidad de calcio y por tanto eran más estables y con un menor riesgo de producir un evento isquémico.

“Existen numerosos estudios que nos permiten afirmar con total rotundidad que en lo que respecta al sistema cardiovascular, los beneficios de la práctica deportiva a alta intensidad son muy superiores a los posibles perjuicios a largo plazo”

– ¿Muchos años de práctica deportiva a alta intensidad puede acarrear algún perjuicio?

– Existen numerosos estudios que nos permiten afirmar con total rotundidad que en lo que respecta al sistema cardiovascular, los beneficios son muy superiores a los posibles perjuicios a largo plazo. Sabemos que incluso en deportistas de alto nivel que han competido durante años a nivel internacional (campeonatos del mundo y juegos olímpicos), la esperanza de vida es mayor y la salud cardiovascular mejor. Estos efectos se hacen sobre todo patentes en especialidades de resistencia y aunque algo menos, también en deportes de equipo.

– Cuando una persona empieza a hacer deporte con el objetivo de hacer pruebas de resistencia o ultra resistencia (maratón, 100 km, triatlón, ciclismo, ironman, trails…), ¿necesita someterse a algún tipo de control médico o pruebas diagnósticas para saber si su corazón está en condiciones de afrontar tal esfuerzo?

– Es recomendable que sea valorado por un especialista con conocimiento y experiencia en cardiología del deporte. El especialista es el que debe determinar las pruebas necesarias de forma individualizada en cada caso. El tipo e intensidad del deporte, la historia familiar, la presencia o no de síntomas, los hábitos de vida, los hallazgos de la exploración física (tensión arterial, auscultación, etc.) serán factores determinantes a la hora de decidir las pruebas necesarias.

En las pruebas de gran exigencia para el sistema cardiovascular es recomendable la realización de chequeos previos.

En las pruebas de gran exigencia para el sistema cardiovascular es recomendable la realización de chequeos previos.

-¿En otro tipo de disciplinas o deportes no tan exigentes desde el punto de vista cardiovascular (pruebas de fuerza, potencia, velocidad) también lo recomienda?

– Por lo general, es más recomendable en aquellas especialidades con una mayor exigencia para el sistema cardiovascular, generalmente las de resistencia o fondo. En cualquier caso, es conveniente tener en cuenta que algunos deportistas que practican especialidades con menor demanda cardiovascular realizan entrenamientos con mayor exigencia cardiovascular, para los que es recomendable realizar una valoración  más detallada.

– ¿Qué tipo de chequeos o pruebas recomienda?

– Además de la historia y exploración física, es conveniente realizar un electrocardiograma de reposo. Estas pruebas deben ser realizadas y valoradas por un especialista con suficiente conocimiento y experiencia, y sólo en caso de encontrar hallazgos con posible significación patológica el especialista decidirá si es necesario realizar pruebas complementarias, como una prueba de esfuerzo, un ecocardiograma, un Holter u otras pruebas más complejas.

Electrocardiograma de 12 derivaciones perteneciente a un atleta de carrera de larga distancia (32 años), en el que se aprecian algunas de las características típicas del ECG del deportista: bradicardia sinusal, trastorno de la conducción intraventricular inespecífico (QRS mellado en V1), mayor voltaje del QRS, repolarización precoz, ondas T altas y picudas en V3, V4 y V5 (Imagen: Dr. L. Serratosa).

Electrocardiograma de 12 derivaciones perteneciente a un atleta de carrera de larga distancia (32 años), en el que se aprecian algunas de las características típicas del ECG del deportista: bradicardia sinusal, trastorno de la conducción intraventricular inespecífico (QRS mellado en V1), mayor voltaje del QRS, repolarización precoz, ondas T altas y picudas en V3, V4 y V5 (Imagen: Dr. L. Serratosa).

– Entonces, ¿no siempre es necesario someterse a una prueba de esfuerzo?, ¿en qué circunstancias recomienda hacerla?

– Desde el punto de vista clínico, para descartar enfermedad cardiaca puede ser recomendable realizar una prueba de esfuerzo cuando el deportista manifiesta síntomas relacionados con el ejercicio (dolor torácico, palpitaciones, mareo, pérdida de conocimiento); si tiene historia familiar de muerte súbita en familiares de primer grado antes de los 50 años, o de enfermedad cardiaca hereditaria; si la exploración física o el electrocardiograma de reposo muestran determinadas alteraciones; o en individuos mayores de 35 años con riesgo cardiovascular aumentado.

Más allá del interés por descartar enfermedad, la realización de la prueba de esfuerzo puede ser de interés para valorar la capacidad física funcional del deportista o persona que quiere iniciarse en la práctica de una determinada especialidad deportiva con cierta exigencia cardiovascular.

– ¿La muerte súbita cardiaca puede prevenirse?

– Existen medidas de prevención primaria que tienen que ver con las pruebas de valoración previamente mencionadas, pero las pruebas no son capaces de detectar a todos los individuos con mayor riesgo, por lo que además de realizar una labor informativa/educativa de los síntomas de alarma (dolor torácico, palpitaciones, mareos, síncope asociados al esfuerzo) debemos mejorar las estrategias de prevención secundaria. Dichas estrategias deben ir dirigidas a conseguir que el mayor número posible de personas conozcan y sean capaces de reaccionar adecuadamente ante una parada cardiaca, llamando a los servicios de emergencia (112 en España) e iniciar las maniobras de reanimación cardiopulmonar de forma inmediata, y que haya un mayor número de desfibriladores automáticos disponibles, que son los que finalmente permitirán que el corazón recupere su ritmo normal.

– ¿En todas las instalaciones deportivas debería haber un desfibrilador?

– Sin duda. Es un aparato que salva vidas y que con un mínimo aprendizaje cualquiera puede utilizar. Hoy en día existen aplicaciones sencillas de móvil que nos ayudan no sólo a saber cómo utilizarlos sino también a localizar el más cercano (Ariadna App).

– ¿Existe alguna otra herramienta que pueda ayudar a controlar una parada cardiorrespiratoria en una instalación deportiva? 

– Aunque es cierto que existen varias aplicaciones de móvil de gran utilidad que ayudan a conocer cómo realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar y a utilizar un desfibrilador, lo ideal es realizar un curso de formación, aunque sea de dos o tres horas. Hoy en día ya se imparten en algunos centros educativos y de trabajo, pero en el futuro este tipo de formación debería ser obligatoria en edad escolar, al menos a partir de los 10-12 años.

“Las adaptaciones fisiológicas del corazón entrenado son algo menos significativas en las mujeres que en los hombres (…) La incidencia de muerte súbita en deportistas mujeres es como mínimo algo más de tres veces menos frecuente que en los hombres”

– Antes ha comentado que en las mujeres deportistas no se ha demostrado una mayor incidencia de fibrilación auricular.  ¿El corazón de las mujeres deportistas muestra diferencias respecto a los de los  hombres deportistas?

– Las adaptaciones fisiológicas del corazón entrenado son algo menos significativas en las mujeres que en los hombres. Esto es sobre todo así en lo que respecta al engrosamiento de las paredes del corazón. Sin embargo, en valores corregidos por superficie corporal, las cavidades cardiacas de las mujeres deportistas pueden ser similares a las de los hombres. Estas diferencias están muy probablemente relacionadas con factores hormonales. En las mujeres, las que se dedican a especialidades de resistencia también son las que presentan mayores cambios.

La incidencia de muerte súbita en deportistas mujeres es como mínimo algo más de tres veces menos frecuente que en los hombres. En mujeres de mayor edad, aunque es cierto que tras la menopausia el grado de protección frente a la cardiopatía isquémica por enfermedad coronaria es menor, la incidencia de muerte súbita cardiaca durante la práctica deportiva parece seguir siendo menor que los hombres. Es conveniente mencionar que deportistas o no, con frecuencia es más difícil detectar los síntomas de enfermedad coronaria en las mujeres. En cuanto a los efectos a largo plazo, hasta la fecha no se ha podido demostrar que las mujeres que han practicado deporte de alta intensidad durante años tengan mayor riesgo de padecer fibrilación auricular ni más placas de ateroma que mujeres sedentarias con edad y riesgo cardiovascular similar.

La triatleta María Pujol, en pleno esfuerzo en el tramo de ciclismo.

La triatleta María Pujol, en pleno esfuerzo en el tramo de ciclismo.

-¿Cuál es el mejor ejercicio para mejorar la salud cardiovascular?

– Mi recomendación suele ir encaminada a que cada uno encuentre una actividad que además de ser beneficiosa le permita disfrutar, porque de lo contrario es poco probable que vaya a ser mantenida en el tiempo. Lo ideal es combinar una actividad que acelere la frecuencia cardiaca de forma moderada durante algún tiempo, que implique a grandes grupos musculares (caminar, trotar, bicicleta, nadar, etc.) con alguna otra actividad que incluya ejercicios de fuerza y flexibilidad. Para ello, no es preciso contar con ningún tipo de máquinas ni instalaciones específicas, ya que nuestro propio peso nos permite realizar ejercicios que pueden suponer suficiente estímulo para mantener un buen estado físico a la vez que una buena salud cardiovascular. Cada vez hay más evidencia de la importancia de los ejercicios de fuerza, también para la salud cardiovascular, y ello se hace aún más patente a medida que vamos cumpliendo años.

 

* El Dr. Luis Serratosa es Doctor en Medicina y Cirugía, Especialidad en Medicina de la Educación Física y el Deporte. Es jefe de servicio de Rehabilitación y Medicina del Deporte del Hospital Quirónsalud Madrid. Trabajó durante ocho años en el Centro de Medicina del Deporte del CAR de Madrid y durante doce años formó parte de los servicios médicos del Real Madrid CF.

 

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  • Nutrición sana, ejercicio y dieta equilibrada. No hay más secreto que acompañarlo con la constancia y disciplina en el entrenamiento. Somos aquello que hacemos. Por eso, nuestro cuerpo responde a los estímulos que recibe. No concibo una vida plena sin el deporte, mi compañero de viaje vital que corre conmigo desde 1969. Disfruto explicando y divulgando aquello que aprendo cada día y me ayuda a ser mejor. ¿Te vienes?