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ene 2013

Una rivalidad de ensueño

En ésta foto queda reflejada una competición imposible. Una rivalidad de ensueño. Y admito que más de una vez lo he soñado.

Shelly-Loles 1Montaje de Rafael Vázquez @HoryCig

Pero de ilusiones también se vive. Es el caso de este montaje que realizó Rafael Vázquez, en el que se me ve rivalizando codo a codo ni más ni menos que con mi admirada Shelly-Ann Fraser, la mujer más rápida del momento.

Y como podéis comprobar en la imagen la doble campeona olímpica de los 100 metros me está sacando a mitad de carrera apenas medio metro. O sea nada. ¡Que igual la pillo!… aunque la cruda realidad es que en mis mejores momentos como velocista, la jamaicana me habría sacado alrededor de ¡diez metros de ventaja! 10”71 contra 11”81, que es mi mejor marca personal. Un abismo en una prueba del hectómetro.

Lo cierto es que a su lado soy una auténtica “tortugona”, tal como me calificaba Hans Ruf (el entrenador que me hizo bajar de 12 segundos eléctricos) cuando mis series de entrenamiento eran más lentas de lo esperado.

Queda claro que si hablamos de talento atlético no se admiten comparaciones. ¡Quién hubiera pillado la explosividad, la fuerza, la potencia, los fulgurantes apoyos o la frecuencia de la jamaicana! En definitiva, su punta de velocidad corriendo.

Sin embargo, hay algunos aspectos en los que sí coincido con Shelly-Ann y por eso es la velocista con la que más me identifico.

Ambas somos velocistas puras y, curiosamente, ninguna de las dos levantamos un palmo del suelo. Somos atletas de poco más de metro y medio de estatura. Unas verdaderas enanas, lo que no nos impide ser -cada una en su terreno- a menudo más rápidas que las más esbeltas y altas velocistas.

Por otro lado, en la foto las dos vamos un poco ‘tocadas’, con sendos vendajes en el muslo. Lo cual tiene su gracia, aunque todo sea un montaje ilusorio.

La imagen original de Shelly Ann-Fraser publicada en Spikes @spikemag

Shelly Ann Spikes

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  • Nutrición sana, ejercicio y dieta equilibrada. No hay más secreto que acompañarlo con la constancia y disciplina en el entrenamiento. Somos aquello que hacemos. Por eso, nuestro cuerpo responde a los estímulos que recibe. No concibo una vida plena sin el deporte, mi compañero de viaje vital que corre conmigo desde 1969. Disfruto explicando y divulgando aquello que aprendo cada día y me ayuda a ser mejor. ¿Te vienes?