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jun 2014

Retirarse de la competición, un cambio de alto riesgo

Ian Thorpe

El australiano Ian Thorpe, ya retirado, ha sufrido recientemente un cuadro depresivo

Un gran número de deportistas sufren problemas cuando se retiran de la competición y presentan dificultades a la hora de adaptarse a su nueva vida.

Es cierto que la mayoría lo afrontan como una evolución natural; saben encontrar nuevas motivaciones y adaptarse sin problemas a la retirada. Pero desgraciadamente no todos encajan bien al cambio. Hemos vivido muchos casos de deportistas que al dejar la competición no han sabido enfocar una vida lejos de los focos y las emociones, lo que en algunos casos les ha llevado a la aparición de trastornos emocionales y psicológicos de alto riesgo; a veces, incluso, sin remedio.

La psicóloga Rosa Coba -profunda conocedora de funcionamiento del cerebro humano y que trabaja en el ámbito de la clínica y neuropsicología deportiva- nos habla en esta entrevista del proceso de la retirada deportiva: los problemas que pueden desencadenarse y de la importancia que tiene para el deportista el enfoque que le da a su carrera deportiva para después lograr adaptarse sin problemas a la nueva realidad. (Entrevista emitida en La Xarxa Radio)

Rosa Coba: “La retirada es un proceso de duelo”

Pregunta.- ¿Los deportistas tienen un cerebro diferente al resto de las personas?

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La psicóloga Rosa Coba

Rosa Coba.- Los deportistas por encima de todo son personas y como personas que son reaccionan como tales. Aunque sea una gran obviedad siempre me gusta explicarlo porque a veces se olvida. Lo que ocurre es que, evidentemente, su cerebro tiene unas interacciones algo diferentes del resto de la gente debido al trabajo que desarrollan, pero fundamentalmente son personas como todos nosotros.

P.- ¿Qué pasa psicológicamente cuando un deportista se retira?

R.C.- En primer lugar, decir que no todo el mundo lo vive como un drama.  Muchos lo viven como algo muy natural, como el paso de una etapa que permite avanzar hacia otros aspectos de la vida, sea a nivel familiar; afrontar un embarazo en el caso de las mujeres; ejercer otros trabajos; buscar nuevos retos… Pero claro, depende un poco de la escala de prioridades de cada uno. No todos valoran las cosas del mismo modo. Hay que tener en cuenta que muchos deportistas no se preparan para afrontar el momento de su retirada y algunos lo viven como una etapa muy crítica, sufriendo desolación, aturdimiento, tristeza, agresividad, depresión…

Podemos decir que la retirada es un proceso de duelo. Hablar de duelo puede sonar un poco extraño en este contexto, pero el duelo, en definitiva, es tomar conciencia de que hay cosas que no volverán jamás a nuestra vida. Por ese motivo, provoca angustia, pero -como he dicho- no todo el mundo lo vive de la misma manera.

“Al dejar de vivir tan intensamente pueden aparecer ‘problemas’ que permanecían ocultos, pero que ya estaban ahí”

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Maradona y Julio Alberto sufrieron adicciones al colgar las botas

Otro problema del momento de la retirada es que al dejar de vivir tan intensamente -como lo hacen los deportistas de élite-  pueden aparecer “problemas” que estaban en un segundo plano, pero no es que no estuvieran antes, es que muchas veces no se les prestaba atención porque el foco estaba en otra parte. No se trata de “problemas” que aparezcan de golpe, sino que ya estaban ahí, pero que al cambiar su estilo de vida, ya no hay nada que los “tape”. Me refiero a cosas que pueden ir de lo más cotidiano, como saber gestionar el tiempo libre, adaptarse a la dinámica de una vida familiar, cómo gestionar el dinero, el no ser el centro de atención por lo que haces de cara al público, relación de pareja….. Muchas veces, estas cuestiones ya están, pero la exigencia de estar en primera línea de fuego supone la excusa, muchas veces, para que no se aborden o la persona no pueda ver la necesidad de hacerlo.

“Cuánto más reconocido socialmente sea el deportista, las posibilidades de que aparezcan crisis son más elevadas”

P.-  ¿Cuáles son las claves para que el deportista tenga uno u otro estilo de respuesta al dejar la competición?

R.C.- El enfoque que ha dado a su carrera deportiva y el espacio que ésta ha ocupado en su identidad son aspectos fundamentales en el momento de la retirada. Es decir, la persona construye una identidad a lo largo de su vida y según la coherencia de esta construcción tendremos una retirada patológica o no. No es algo que se haga de hoy para mañana, sino que es una construcción que se debe hacer a lo largo de la vida de una persona, sea deportista o se dedique a cualquier otra cosa.

Cuando la vida deportiva representa un porcentaje muy alto de la identidad de la persona, ésta tendrá más posibilidades de desarrollar un proceso de crisis ante la retirada.

“Una buena gestión del ego y un estilo de liderazgo coherente evitan conflictos”

Por ejemplo, muchas veces los egos se engordan por un reconocimiento social asumido de una forma incorrecta. Entonces, si la persona ha gestionado su valoración personal asociándola a los aplausos, éxitos, elogios, etc. tendrá más dificultades en el momento de la retirada. En este sentido, cuánto más destacado o reconocido socialmente sea el deportista las posibilidades de que aparezcan problemas son más elevadas. También tiene mucha influencia según cómo ha sido su perfil de líder, algo muy y muy importante en los deportes de equipo.

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Gemma Mengual ha afrontado su retirada sin conflictos (febrero de 2012)

P.- ¿O sea que el líder o el deportista más reconocido puede tener más problemas? Parece que debería ser al revés y que debería suponer un alivio retirarse siendo la admiración de todo el mundo y en plena gloria.

R.C. – Hemos de tener en cuenta que puede aparecer el miedo. El miedo a dejar de tener reconocimiento y a ser valorado. Cuánto más acostumbrado estás a recibir de los demás más riesgo hay de echarlo de menos.

No depende tanto de ser o no ser líder, sino del estilo de liderazgo que ha ejercido ese deportista en su grupo. Todos conocemos casos de líderes que yo diría que no lo son tanto, más bien podemos hablar de personas con carisma, pero el líder que representa unos valores, unas señas de identidad colectivas, un ejercicio coherente de dicho rol, difícilmente tendrá problemas en este sentido porque la propia asunción de estar al servicio del colectivo y formar parte del mismo hace poco probable que ocurran problemas en este sentido.

“El psicólogo debe facilitar al deportista retirado el aprendizaje de nuevos roles y la búsqueda de motivaciones”

P.- ¿Y qué puede hacer el psicólogo para evitar que el deportista viva la retirada como una crisis?

R.C. – Lo primero valorar como está afrontando esa etapa de la retirada. Sabemos que el duelo existe, pero no necesariamente tiene que ser algo patológico y por eso hemos de observar cómo se va afrontando este proceso. En segundo lugar, hemos de evaluar si se está desarrollando, o ya está instaurado, un proceso patológico y en ese caso, actuar cuanto antes. Por último, facilitar el aprendizaje de nuevos roles, cuestión fundamental para que el deportista encuentre nuevas motivaciones en otros aspectos de la vida y de este modo, ya sea como refuerzo o como medio para salir del proceso patológico, ayudarle a avanzar en la construcción de nuevos pilares que refuercen su identidad.

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El waterpolista Pedro García superó una drogadicción y ahora es presentador de TV

P.- ¿Qué otros factores pueden influir para afrontar de una u otra manera la retirada?

R.C.- Por un lado está la disponibilidad de más tiempo libre. Puede sonar un poco extraño porque la mayoría de personas hoy en día vivimos muy escasos de tiempo, estresados y nos gustaría disfrutar de más horas de ocio. Pero el deportista cuando se retira pasa de tener una vida muy intensa a, de repente, disponer de muchísimo tiempo libre sin saber cómo llenarlo. No debería ser así, pero es lo que ocurre en un primer momento.

Luego debe acostumbrarse a una nueva organización cotidiana, de su nuevo día a día: “¿Qué hago yo ahora con mi nueva vida? ¿A qué hora me levanto?… En eso, debe empezar de cero.

Po otro lado, hay que tener en cuenta que de golpe cambian mucho las interacciones de esta persona. Cuando se habla de un deportista se suele hablar del cuerpo, o del físico, por un lado; y del cerebro, o aspecto psicológico, por el otro, aunque en realidad la persona es un conjunto de ambas cosas y existe una constante interacción entre organismo y cerebro.

El deportista está constantemente interaccionando con cuestiones con una gran repercusión psicofísica, como la adrenalina, las endorfinas… El peligro está cuando estos estímulos dejan de producirse y se echan en falta.

Si a eso le añadimos que existe un proceso patológico, como por ejemplo, una depresión, y además una personalidad que necesita mucho el refuerzo externo -antes comentado-  existen muchas posibilidades de que se desarrolle una patología mayor.

Esta situación explicaría conductas adictivas, como la drogadicción, en deportistas retirados. No se puede decir que eso sea una receta universal para todo el mundo, pero muchas veces sorprende ver cómo deportistas que han sido personas que se han cuidado y mantenido unos hábitos saludables toda su vida, entren en un círculo vicioso de adicciones. Eso ocurre porque no han desarrollado mecanismos de defensa sanos ante la ausencia de ciertas interacciones. Y si de repente se cortan estos estímulos y además le añadimos un proceso psicológico y una personalidad que tiende al reconocimiento social y la inmadurez, las posibilidades de caer en conductas patológicas aumentan.

Necesitan y buscan sentir de forma intensa cosas que estaban acostumbrados a sentir en su etapa deportiva, pero a través de otros medios como pueden ser las drogas o el juego.

“Actitudes depresivas, maníacas y una exagerada vida social son signos de una conducta patológica”

P.- ¿Cuáles son los signos de alerta hacia una conducta patológica?

R.C.- Las más habituales son actitudes depresivas (exagerada apatía o desmotivación) o bien maníacas (comienzan de forma impulsiva la práctica de otro deporte o proyecto) o también aumentar exageradamente su vida social (muchas veces buscando el aplauso en otros contextos).

P.- ¿Cuál sería el mensaje a dar a los deportistas en activo, pero que tarde o temprano tendrán que dejarlo?

R.C.- Ante todo hay que ser positivo. Es cierto que los humanos tendemos a complicar las cosas de una forma muy artificial. Primero, decirles que retirarse no siempre es un drama y no siempre es un problema. En segundo lugar, que se cuiden. Que cuiden su vida deportiva, sus emociones y su progreso como personas siempre, también, por supuesto, cuando están “arriba”. Deben tener en cuenta que una persona es mucho más que el trabajo que realiza. Eso es muy importante.

Sin duda, se puede superar y salir del proceso de duelo y además hacerlo reforzado.

 

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  • Nutrición sana, ejercicio y dieta equilibrada. No hay más secreto que acompañarlo con la constancia y disciplina en el entrenamiento. Somos aquello que hacemos. Por eso, nuestro cuerpo responde a los estímulos que recibe. No concibo una vida plena sin el deporte, mi compañero de viaje vital que corre conmigo desde 1969. Disfruto explicando y divulgando aquello que aprendo cada día y me ayuda a ser mejor. ¿Te vienes?