He leído y acepto los términos y condiciones

feb 2015

Mi discurso sobre los récords de España

El pasado 6 de febrero se presentó en la sede del CSD en Madrid, bajo la presidencia de Miguel Cardenal,  el libro “Cronología de los Récords y Mejores Marcas Españolas de Atletismo”, elaborado por la Asociación Española de Estadísticos. Al acto acudieron muchos de los atletas que a lo largo de los últimos 100 años de historia del atletismo español han batido récords de España. Junto al mítico mediofondista y ya octogenario Tomás Barris (1930) , la triplista Carlota Castrejana y  el obstaculista ‘Luismi’ Martín Berlanas,  fui una de las elegidas para hablar en el acto en representación de las atletas de mi generación.

Foto Familia recordmen España

Foto de familia con más de 100 recordmen españoles de atletismo

Vídeo resumen del acto

MI DISCURSO COMPLETO 

Bueno, pues la verdad es que cuando el ‘presi’* y José Luis Hernández me dijeron que me habían elegido para hablar en el acto de hoy en representación de las chicas de mi generación me sorprendió.

Discurso CSD. Loles Febrero 2015

Durante la intervención

¿Yo nada menos?

¡Pues anda que no las hay con bastante mejor historial que el mío!

Pero después, analizándolo bien, pensé que quizás no estaban tan desacertados.

Porque no cabe duda que –pese a haber perdido ya algún atributo- soy un fiel reflejo de aquellas “españolas: paticortas, bajitas y culonas” que era tal como nos definía una crónica periodística de la época. ¡Sí, sí tal cual!

Pero es que lo que me jorobó, cuando la leí, es que me di cuenta que tenía bastante razón. Lourdes, Rosita, Asun**… ¡Bienvenidas al club!

Loles selección española atletismo en Lisboa0001

Encuentro Portugal/España/Canadá promesas (Lisboa 21/07/1973). Loles Vives (calle 1) y Begoña Lezano (calle 4)

Ahora puede sorprender, pero en aquellos tiempos de dictadura y mucho machismo, las atletas españolas no acostumbrábamos a salir muy bien paradas cuando competíamos en el extranjero y tocaba enfrentarnos contra algunos de los potentes equipos europeos y especialmente de la Europa del Este.

¿Te acuerdas ‘presi’ cuando te estrenaste como jefe de equipo en Rijeka en el año 73? Nos salió bastante bien….¡aunque del cambio de mi relevo mejor no hablar!

¿O la Copa de Europa en Sofía en el 79, cuando nos medimos con la superpontente RDA?

Iban con medio equipo suplente y arrasaron.

Nosotras quedamos últimas.

Estaba claro que ante las admiradas y esbeltas ‘walkirias’ alemanas no había comparación posible.

No solo nos ganaban en belleza (bueno, no todas, también hay que decirlo, que había algunas con barba y bigote), pero evidentemente nos arrollaban en la pista.

Y claro, a menudo se nos consideraba -y en realidad éramos- deportistas de bajo rango.

Su constatada superioridad, unida a opiniones no precisamente entusiastas, nos inculcó a muchas de nosotras un complejo de inferioridad, que además de hacernos sentir aún más pequeñas en la pista, nos impedía soñar con llegar a destacar -aunque fuera discretamente- en el panorama internacional.

Simplemente, no lo creíamos posible: ni las atletas, ni la inmensa mayoría de deportistas españolas de aquella época. Salvo contadas excepciones como las de mi admirada y estimada “Carmeta Valero”, la única que logró dejar atrás a alemanas, rusas, polacas, rumanas y lo que se tercie. O la elegante Josefina Salgado, en paz descanse, que solía imponer su poderío en la vuelta a la pista.

Más tarde, sin embargo, comprendimos la verdadera y triste realidad. Y SÍ, aquellas atletas eran mucho más altas, fuertes, resistentes y mucho más rápidas que nosotras… Buff, qué os voy a contar de Marlies Goehr, que era mi ídolo: ¡Me sacaba un segundo en 100 metros!

¿Cómo es posible -me preguntaba yo- si a los 14 años corríamos casi igual?

Relevo 4x100 RDA con Marlies Goehr

Relevo 4×100 de la RDA. Marlies Goehr, con el ramo de flores

Más tarde todo salió a la luz y obtuve la respuesta.

Y SÍ ahora sabemos con toda certeza que su poderío era fruto del uso continuado de anabolizantes que, si en un hombre otorgan ventaja, en las mujeres es todavía mucho más ventajoso y notorio.

Y se supo, pero el daño ya estaba hecho.

Porque aunque ahora sepamos que nuestras marcas eran mucho más valiosas de lo que creíamos, ya no hubo marcha atrás.

Nos queda, sin embargo, algo que ellas no tendrán: El buen sabor de boca que deja ser honesto y el de la leche con Colacao, la bebida de los campeones, y que yo, fiel al anuncio televisivo de aquellos años, me tomaba siempre (un vaso enorme) la noche antes de una competición.

Por fortuna, cayó el muro de Berlín, el escándalo se destapó, los controles antidoping se endurecieron y las diferencias entre españolas y la elite europea dejaron de ser tan evidentes.

Y de aquel viejo complejo de inferioridad surgieron atletas de relevancia, con un primer cambio sustancial en Barcelona 92 y la reciente y apabullante eclosión en Londres 2012, y también en Mundiales, aportando al historial español más medallas que los chicos.

Y el atletismo no ha sido una excepción: las mujeres brillan ahora con luz propia (lo vimos el verano pasado en Zurich) y aunque no me corresponde hablar de esta generación, solo deciros que nadie podía haber imaginado entonces que España contara ¡¡¡Con una de las mejores especialistas del mundo en salto de altura!!!

Pero como hoy estamos aquí para celebrar la publicación de esta magnífica obra sobre los récords de España, que ha hecho posible la Asociación de Estadísticos Españoles, me gustaría también explicar brevemente la anécdota de mi primer récord de España de 100 metros, el cual una vez conseguido –(y gracias precisamente a la puntillosa labor de los estadísticos) lo mejoré en 1 centésima y sin necesidad de ponerme los clavos.

Os cuento.

Resulta que el día que en realidad bajé por primera vez de los 12 segundos eléctricos nadie lo supo.

Yo tampoco.

Era julio de 1979 en la pista del Serrahima de Barcelona (mi pista). El crono que me otorgaron fue de 12.00 y así se quedó. La marca mejoraba los 12.04 que yo misma había hecho en semifinales y los 12.11 que tenía anteriormente Olga Martorell.

En mayo de la temporada siguiente, aquí abajo en la pista del INEF (mi pista ahora) marqué 11.96. Y entonces SÍ por primera vez se consideró que una española había bajado de los 12 segundos en el hectómetro. Y así quedó reflejado en la prensa y en la cronología de récords, supongo.

Y lo supongo porque, posteriormente, algún estadístico quisquilloso se encargó de revisar los récords y tras analizar la fotofinish de aquel 12.00 se cambió a 11.99.

¡Genial!

Pero yo sin enterarme. ¡Lo supe 15 años después! mientras revisaba, por casualidad, un libro de cronología de los récords.

Alguna vez me he preguntado: ¿Y si durante los diez meses que transcurrieron entre ambos récords otra velocista española hubiera logrado bajar de los 12 segundos?

Sin duda, ella habría sido la que se habría llevado la gloria del momento, mientras que mi mérito quedaría únicamente reflejado como puro dato estadístico. Sin duda, seguiría siendo un gran dato para vosotros los estadísticos, pero a mí, (sinceramente) no me habría hecho ni pizca de gracia.

Esto no tiene más importancia que una simple anécdota, pero refleja una gran verdad: las marcas en atletismo no siempre son lo que aparentan ser.

Por suerte, cuando el tiempo NO se encarga de poner las cosas en su sitio, lo hacen los estadísticos.

Y ya termino, pero antes quiero hablaros un instante de mi experiencia como atleta veterana.

Cto. Madrid veteranas Módulo 2015

Llegando a meta en Cto. de Madrid ‘indoor’ de veteranos (31/01/2015)

Resulta que a los 57 años de edad, el atletismo sigue formando parte de mí día a día.

Me entreno porque me gusta competir, porque me encanta retarme a mí misma y porque pretendo demostrarme que, pese a los años, puedo seguir corriendo rápido.

Pero también lo hago porque me permite mantenerme en forma, porque me estimula para mantener unos hábitos de vida saludables, porque me permite seguir cumpliendo años con una buena calidad de vida, porque me ayuda a eliminar quebraderos de cabeza…

En fin, qué os voy a contar: el atletismo me proporciona todos los beneficios que otorga cualquier práctica deportiva. No en vano, el deporte es el mejor medicamento que tenemos a nuestro alcance.

Pero es que además de ayudarme a envejecer mejor, el atletismo también me permite seguir creciendo como persona y aprender de los atletas jóvenes con quienes comparto series de entrenamiento y ¡pájaras de ácido láctico!

Ellos, cada día, me impregnan de entusiasmo, me hacen sentir un poco más joven y me ayudan a quitarme complejos del pasado.

Por eso, no hay nada que me haga más ilusión que poder seguir corriendo velocidad hasta que no haya más remedio que avisar a la funeraria.

Y si mi sueño se cumple y llego a los 80, a los 90 o a los cien años –¡puestos a soñar!- y entonces alguien me preguntara porqué “me empeño en seguir corriendo 100 metros”, me gustaría responder lo mismo que dijo Pau Casals cuando le preguntaron por qué a los 90 años seguía practicando el cello. Y contestó: “Porque siento que estoy progresando”. 

LOLES VIVES

*Me refiero a José María Odriozola, presidente de la Federación Española de Atletismo.

**Me refiero a Lourdes Valdor, Rosita Colorado y Asunción Sinovas, presentes en la sala, también recordwomans y mis compañeras en la selección española.

 

 

 

 

Comments are closed.

  • Nutrición sana, ejercicio y dieta equilibrada. No hay más secreto que acompañarlo con la constancia y disciplina en el entrenamiento. Somos aquello que hacemos. Por eso, nuestro cuerpo responde a los estímulos que recibe. No concibo una vida plena sin el deporte, mi compañero de viaje vital que corre conmigo desde 1969. Disfruto explicando y divulgando aquello que aprendo cada día y me ayuda a ser mejor. ¿Te vienes?