He leído y acepto los términos y condiciones

jul 2020

ME DUELE, ¿TOMO IBUPROFENO?

LOLES VIVES

Aliviar o quitar el dolor para poder competir o entrenarse sin impedimentos: he ahí la razón por la que los antiinflamatorios (AINE’S) y el ibuprofeno, especialmente, son las píldoras más anheladas y consumidas por los deportistas, hasta el punto que el director del departamento médico de la FIFA se ha referido a ellos como “nuestro problema más grande, más que el dopaje”. Durante el Mundial de fútbol de Sudáfrica, al menos el 40 % de los futbolistas tomó un fármaco contra el dolor antes de cada partido y una revisión sistemática (2018) los datos revelaron que los AINE’S son los medicamentos más comunes para más de la mitad de los deportistas de nivel internacional.

Al no requerir receta están al alcance de todos y la tentación de tomarlos es muy grande, pero los riesgos de su consumo son elevados.

pastillas

 

Antes de ponerme a escribir este artículo, hice la prueba del algodón: pregunté a varios de los atletas con los que coincidía entrenando en las pistas del Centro de Alto Rendimiento de Madrid si tienen la costumbre de tomar antiinflamatorios. Me refiero en concreto a los llamados AINE’S (antiinflamatorios no esteroideos) que son -y cito solo los más populares-  la aspirina (ácido acetil salicílico), el ibuprofeno y el Voltaren (diclofenaco).

En concreto les hice dos preguntas: ¿tomas antiinflamatorios antes de entrenar? ¿Y después?

Encuesté a diez atletas. Excepto uno, todos reconocieron que ante la existencia de algún dolor o molestia tomaban un ibuprofeno o “si tengo mucho dolor, un Voltaren” previo al entrenamiento o la noche anterior. Ocho de los diez admitieron recurrir a su ingesta al terminar la sesión si el dolor o la lesión persistían o aparecían durante el entrenamiento. Uno de los encuestados matizó que había limitado su uso en el post-entreno al saber que podía perjudicar su recuperación muscular. Veremos que tiene razón. Es evidente que el sondeo no tiene ningún valor estadístico. Mi objetivo era solo reflejar una realidad a pie de pista.

“El dopaje no es nuestro problema más grande. Lo son los antiinflamatorios y lo alarmante es que cada vez se usan más en las categorías juveniles”, Michel D’Hooghe (Director médico de la FIFA)

 

Para un tenista entra dentro de lo habitual jugar infiltrado o con un comprimido en el estómago. Sus calendarios son apretados y es difícil no sufrir dolencias o sobrecargas. Muchos lo reconocen, como Richard Gasquet,  que en unas declaraciones a la agencia Reuters dijo: “Os sorprendería saber cuántos antiinflamatorios tomo”.

Podría llenar páginas y páginas poniendo ejemplos de todos los deportes porque el dolor es ese compañero “tocapelotas” que a todo deportista le toca lidiar.

Durante el Mundial de Fútbol de Sudáfrica, un 60,03% de los jugadores tomó al menos un fármaco contra el dolor y al menos un 40% de ellos lo consumió antes de cada partido.

 

En el fútbol el uso de antiinflamatorios es casi el pan de cada día.

Durante el Mundial de Fútbol de Sudáfrica (2010), un 60,03% de los jugadores (444 de 736 jugadores) tomó al menos un fármaco contra el dolor y al menos un 40% de ellos lo consumió antes de cada partido..

Así lo recoge el estudio titulado: “Abuse of medication during international football competition in 2010. Lesson not learned”. En sus conclusiones se dice que “el uso sistemático, la medicación para cada partido, parecía ser la norma en ciertos equipos. Esto tiene implicaciones para la salud del jugador”.

Por su parte, Michel D’Hooghe, Director del Departamento Médico de la FIFA, se mostró muy preocupado por el abuso de antiinflamatorios en el fútbol: “El dopaje no es nuestro problema más grande. Lo son los antiinflamatorios”, señaló.

Para D’Hooghe, “lo alarmante es que cada vez se usan más en las categorías juveniles” y eso puede afectar seriamente el estómago, intestino y riñones de estos jóvenes jugadores. Otra de sus inquietudes estaba relacionada con el riesgo de caer en una dependencia porque “llega un momento en que el jugador piensa que no puede jugar sin las pastillas”, alertó.

Actualmente, algunos servicios médicos de los mejores equipos de fútbol europeo parece que han tomado nota y controlan su consumo. Es ya bastante habitual llevar un registro minucioso de todas las pastillas que toma cada jugador: antiinflamatorios, protectores de estómago, relajantes musculares, píldoras para dormir… Toda la medicación queda registrada y así se detecta quienes están abusando, a fin de poder obrar en consecuencia.

¿Existe el mismo control en los equipos de menor nivel o de categorías inferiores, muchos de los cuales no disponen ni tan siquiera de médico? ¿Y en los deportes individuales? La respuesta es obvia: un no rotundo. En el mundo del deporte en general la lección dista mucho de haberse aprendido y el uso de antiinflamatorios lejos de remitir sigue en aumento año tras año.

¿ES UN MAL USO O UN ABUSO?

El doctor Carles Pedret considera que “más que un abuso existe una excesiva facilidad para tomar ibuprofeno o cualquier otro antiinflamatorio de forma habitual para aliviar molestias secundarias a la actividad deportiva. Ya sea para poder competir o entrenar sin dolor o bien posteriormente a la actividad con el supuesto objetivo (falso) de no presentar sobrecargas o dolores musculares, ligamentosos o tendinosos post-esfuerzo”.

Dr, Carles Pedret Doctor en Medicina. Especialista en medicina y traumatología deportiva. Especializado en diagnóstico, tratamiento y pronóstico de lesiones musculares y tendinosas.

Dr, Carles Pedret Doctor en Medicina. Especialista en medicina y traumatología deportiva. Especializado en diagnóstico, tratamiento y pronóstico de lesiones musculares y tendinosas.

“Existe una excesiva facilidad para tomar ibuprofeno o cualquier otro antiinflamatorio de forma habitual para aliviar molestias secundarias a la actividad deportiva”, Dr Carles Pedret.

 

Por su parte, Adolfo Muñoz, actual director médico del Villareal CF y exatleta competidor de 60 y 200 metros, considera que “los deportistas somos muy malos pacientes y la inmensa mayoría tiende a automedicarse mal. Recurrir a la pastillita para combatir un dolor, sea o no real, es muy fácil. Si además se alivia la molestia y te permite competir bien, es fácil habituarse a ello y caer en un abuso. El deportista va a lo seguro y tampoco tiene la información suficiente de los riesgos o desventajas que pueda suponer tomarlos en exceso. Nuestra obligación es proporcionarles una información segura y veraz”.

Tomar un antiinflamatorio de forma puntual o durante unos pocos días para solventar un proceso inflamatorio es oportuno y recomendable si se hace en las dosis pertinentes y bajo prescripción médica, pero cuando la ingesta pasa a ser diaria, en cada entrenamiento, en cada partido e incluso se repiten las ingestas varias veces al día sin seguir ninguna pauta médica ni control, los riesgos no son baladíes.

En la población en general, que engloba a los deportistas, el consumo en dosis elevadas de ibuprofeno incrementa notoriamente el riesgo cardiovascular y aumenta las complicaciones gastrointestinales.

Tomar una pastilla de 600 mg cada 6 horas de forma habitual duplica los riesgos de sufrir un ataque al corazón, así como otros problemas coronarios, hipertensión, daños hepáticos, estomacales e intestinales graves y de riñón. No hace falta decir que los peligros se acentúan con los años, siendo precisamente los deportistas máster los que más abusan de ellos por estar aquejados de más dolencias.

PELIGROSOS EN ESFUERZOS LARGOS

En los deportes de resistencia la automedicación con AINE’S se convierte en un problema importante por las complicaciones intestinales que puede acarrear.

Ello es debido a que los antiinflamatorios inhiben la formación de las sustancias causantes de la inflamación (prostaglandinas PG) que, por otro lado, nos protegen la mucosa gástrica.

De los 3.913 participantes del maratón de Bonn (2010) se detectaron más abandonos por causas gastrointestinales entre los corredores que habían tomado fármacos que entre los que no los habían ingerido. Nueve de ellos fueron hospitalizados.

 

Dolor tripaDurante un esfuerzo prolongado, el sistema digestivo ya de por sí padece daños (pequeñas úlceras con pequeños sangrados) debido a que el riego sanguíneo disminuye notablemente en esta parte del cuerpo (isquemia intestinal) para irrigar mejor los músculos y dotarlos de nutrientes. Esta falta de riego es la responsable de las molestias digestivas que suelen presentar los corredores de largas distancias (náuseas, vómitos, ardor de estómago, calambres abdominales, urgencia rectal, diarrea…) y que afecta entre el 30 y el 80 por ciento de los participantes en un maratón.

Tomarse un ibuprofeno, una aspirina o un Voltaren antes de una prueba de larga distancia o de un esfuerzo prolongado, como lo es también jugar los 90 minutos de un partido de fútbol, no es una buena idea.

 

Si a este estado de vulnerabilidad le añadimos una dosis de antiinflamatorio, el riesgo de sufrir una isquemia intestinal y hemorragias se multiplica. En una investigación realizada con 3.913 participantes del maratón de Bonn (2010) se detectaron más abandonos por causas gastrointestinales entre los corredores que habían tomado fármacos que entre los que no los habían ingerido. Nueve de ellos fueron hospitalizados: tres por insuficiencia renal por tomar ibuprofeno, cuatro por hemorragias gastrointestinales por uso de aspirina y dos por infarto también por consumir aspirina.

Tomarse un ibuprofeno, una aspirina o un Voltaren antes de una prueba de larga distancia o de un esfuerzo prolongado, como lo es también jugar los 90 minutos de un partido de fútbol, no es una buena idea. Es algo a tener en cuenta por parte de las mujeres deportistas entre las cuales la ingesta de antiinflamatorios suele ser bastante habitual para combatir el dolor menstrual.

UNA VENTAJA FICTICIA

La gran ventaja es que quitan o alivian el dolor, pero muy pocos se paran a pensar las consecuencias que ello puede acarrear, ni los procesos fisiológicos que se desencadenan en el organismo tras la ingesta de un ibuprofeno u otro AINE’S.

Pedret opina que la eliminación del dolor “es una ‘ventaja’ ficticia es decir, se trata de “camuflarlo”, pero solo de manera puntual. La gran desventaja es que el dolor o las molestias son una señal de alarma, una forma que tiene nuestro cuerpo de ‘avisarnos’ de que no se encuentra en las condiciones óptimas para realizar la actividad;  por lo tanto, el hecho de esconder esas sensaciones puede conducir a un riesgo más elevado de lesiones o sobrecargas”.

El  Dr. Adolfo Muñoz coincide: “Mi preferencia -dice- es que los jugadores no tomen antiinflamatorios ni nada que enmascare el dolor, en primera instancia, porque las lesiones se pueden agravar y/o cronificar”

En según qué tipo de lesiones el mero hecho de tomar un ibuprofeno o una aspirina puede equivaler a que sea peor el remedio que la enfermedad. En función del tejido afectado sus efectos pueden resultar más perniciosos que beneficiosos, de ahí la importancia de que sean bien pautados por un médico deportivo.

NO LOS TOMES EN UNA LESIÓN MUSCULAR

“La inflamación es imprescindible para iniciar la regeneración de una lesión muscular”, Dr. Carles Pedret
¿Qué pasa cuando realizamos un tratamiento mediante antiinflamatorios? Lo que sucede es que atenuamos la fase de inflamación de tal manera que la fase de regeneración empezará más tarde y de manera más débil”, Dr.  Carles Pedret

 

En el documento de consenso elaborado en febrero de 2016, entre expertos en traumatología del deporte, sobre el tratamiento a seguir en roturas musculares, se considera “Altamente recomendado” (consenso del 99%-75%) no tomar AINE’ S

¿Por qué se recomienda no tomarlos?

“Esta es la gran pregunta y una de las más desconocidas especialmente por deportistas, médicos generales y médicos de servicios de urgencias. Es importante remarcar que este amplio consenso es únicamente en las lesiones musculares”, dice Pedret.

Que-hacer-cuando-estas-lesionado

El doctor explica, a continuación, el proceso de reparación muscular tras una lesión y por qué no son aconsejables los antiinflamatorios ante una rotura muscular:

“La reparación muscular sigue unas fases que se van desencadenando ‘en cascada’ a través de unas proteínas denominadas neurotransmisores. En cada una de las fases de la reparación muscular existen unos neurotransmisores específicos que se encargan de que empiece la fase siguiente”.

La lesión muscular se inicia con una fase de degeneración a la que sigue una fase de inflamación (esto se da todo en la primera semana, aproximadamente). Posteriormente a esta fase de inflamación empieza la fase más importante: la de regeneración mediada por los neurotransmisores que aparecen en la fase de inflamación.

Si tenemos en cuenta este hecho, la fase de inflamación es imprescindible para que pueda empezar cuanto antes la fase de regeneración. Es decir, si no hay fase de inflamación o ésta se retrasa, no hay fase de regeneración o ésta empieza más tarde.

¿Qué pasa cuando realizamos un tratamiento mediante antiinflamatorios? Lo que sucede es que atenuamos la fase de inflamación de tal manera que la fase de regeneración empezará más tarde y de manera más débil.

La inflamación debe controlarse con medidas locales (hielo…) y el dolor ha de tratarse mediante analgésicos (como por ejemplo el paracetamol), pero no con antiinflamatorios”.

EVÍTALOS DESPUÉS DE ENTRENAR

Por dicha razón tampoco es recomendable tomar AINE’s tras un entrenamiento ya que inhiben la síntesis proteica e interfieren en la recuperación muscular y reparación de los daños musculares. Los deportistas sénior o máster deben tenerlo muy presente ya que con la edad se dificulta la ganancia de masa muscular.

EN TENDONES Y LIGAMENTOS, NI FU NI FA

Los efectos del ibuprofeno sobre los tendones y ligamentos, en cambio, son relativamente nulos y tiene poco sentido tomarlos por ejemplo para una tendinopatía.

El doctor Pedret prosigue su explicación: “El tendón es una estructura muy poco vascularizada de base, por lo  tanto, el ibuprofeno o cualquier tipo de antiinflamatorio tiene un efecto residual sobre los tendones porque apenas llega. De una manera muy parecida sucede con los ligamentos. Ahora bien, existen algunas patologías que afectan a los tendones o a sus estructuras (como pueden ser las paratendinitis) que sí evolucionan con cierta inflamación alrededor del tendón. En estos casos podrían tener cierta utilidad para controlar la reacción inflamatoria. Hemos de tener en cuenta que la fase de reparación de un tendón es muy diferente a la de un músculo y su fase inflamatoria es prácticamente residual dentro del propio tendón, precisamente porque le llega poca sangre. A nivel de los ligamentos el efecto es prácticamente el mismo”.

MALOS AMIGOS PARA LOS HUESOS

A nivel óseo los estudios que tenemos hasta la fecha indican que el consumo de ibuprofeno tomado justo después de un entrenamiento de fuerza puede perjudicar la mineralización de los huesos. En una reciente investigación realizada con mujeres posmenopáusicas (65,3 años de media) se detectó un efecto deletéreo sobre el contenido mineral óseo en la porción distal del radio. Es un aspecto que deben tener muy en cuenta los deportistas máster, en especial las mujeres, en los que el trabajo de fuerza es la principal arma para combatir la pérdida de masa muscular y la osteoporosis. También lo deben tener presente las deportistas de especialidades que exigen un bajo peso corporal (fondistas, maratonianas, gimnastas, natación sincronizada…) por los riesgos de pérdida de masa ósea que ya de por sí conlleva tener un bajo porcentaje de grasa corporal, como explico extensamente en el libro “Pacta con el Diablo”.

CÓMO HAY QUE TOMARLO

A estas alturas del artículo, es posible que estés pensando: “Vale, muy bien, es malo tomarlo, tomo nota, pero si tengo un dolor horrible en la rodilla y no puedo aguantarlo ¿cómo lo consumo, durante cuánto tiempo y en qué dosis? La respuesta siempre tiene que dártela un médico y aquí tengo de guardia al doctor Pedret:

“No sólo existe un uso excesivo de ibuprofeno, también existe un uso de dosis excesivas. Mientras que, por ejemplo, en el Reino Unido se usa de manera habitual ibuprofeno de 200 mg y las dosis elevadas son las de 400 mg, en España la dosis estándar para cualquier persona, no sólo deportistas, es de 600 mg lo cual ya supone un problema de base.  En casos de necesidad de realizar una pauta de ibuprofeno (no en lesiones musculares) lo correcto de manera aproximada podría ser 1 ibuprofeno de 400 mg cada 12 horas y durante 4 o 5 días. De todas maneras, hoy en día, esta pauta es prácticamente una utopía ya que desde hace años las personas usan de manera habitual pautas de ibuprofeno de 600 mg cada 8 horas, con lo cual la adaptación del cuerpo al ibuprofeno hace que pautas inferiores no les produzcan el mismo efecto”.

Si sueles tomarlo de forma habitual, ten en cuenta lo que dice nuestro médico de guardia e intenta reducir la dosis de forma paulatina y opta por dosis de 400 mg porque su eficacia es la misma que la de 600 mg, pero con un 50% menos de efectos secundarios.

 EL HIELO, UNA BUENA ALTERNATIVA

 Ante la presencia de un dolor, ponerse hielo durante unos pocos minutos ayuda a bajar la inflamación.

En el documento sobre “El tratamiento de las roturas musculares en el deporte” se consensuó por unanimidad el uso de crioterapia (aplicación de frío). No obstante, no hubo acuerdo sobre la frecuencia y duración de la aplicación. Según el doctor Pedret, “transcurridos de 4 a 6 días desde la lesión, la aplicación de hielo ya no tiene tanto sentido, no sabemos si perjudica o beneficia, pero ya no parece necesaria”.

REFLEXIÓN FINAL

Con el hielo termino, pero para que no quede un final tan frío lo hago con una reflexión: ¿Es absolutamente necesario forzar a los deportistas a entrenarse y competir con dolor hasta el extremo que tengan que hacerlo “anestesiados” con antiinflamatorios? El alto rendimiento exige forzar al límite e incluso intentar superarlo, pero ¿no es posible hacerlo con una mayor prevención hacia la salud del deportista y evitar así lesiones, muchas de ellas graves, que obligan a una intervención quirúrgica e incluso a la retirada?

Si hay dolor existe un peligro de lesión. La psicóloga deportiva Rosa Coba* explica que el dolor nos protege” y que “es un altavoz que nos debe llevar a la toma de conciencia de que algo está́ pasando”. Entonces, ¿por qué no acotarlo antes de que sea demasiado tarde, descansando, cambiando la actividad, corrigiendo desequilibrios o fortaleciendo las debilidades (neuro) musculares que lo están generando?

A la excelencia no se llega entrenando más, sino mejor. O por lo menos, que este “más” no signifique siempre más kilómetros, más kilos, más cansancio, más sudor y más lágrimas, sino que contemple e incorpore sesiones de prevención de lesiones que ayuden al deportista a alcanzar o superar sus límites sin dolores ni molestias. Y sin ibuprofeno.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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  • Nutrición sana, ejercicio y dieta equilibrada. No hay más secreto que acompañarlo con la constancia y disciplina en el entrenamiento. Somos aquello que hacemos. Por eso, nuestro cuerpo responde a los estímulos que recibe. No concibo una vida plena sin el deporte, mi compañero de viaje vital que corre conmigo desde 1969. Disfruto explicando y divulgando aquello que aprendo cada día y me ayuda a ser mejor. ¿Te vienes?